Antes de hablar sobre la educación para el siglo XXI, es importante describir el sistema educativo actual que se encuentra en gran parte del mundo. Aunque no profundizaré en la historia de la educación industrializada, quisiera reflexionar sobre cómo el mundo ha cambiado en los últimos 100 años y cómo esto ha afectado la forma de educar.
Si observamos un automóvil actual, poco se parece a uno de 1900. Sin embargo, si comparamos una sala de clase de 1900 con una de 2019, nos daremos cuenta de que ha habido muy pocos cambios. Las mesas todavía se disponen de la misma manera, con los alumnos sentados mirando hacia el profesor. Pero lo que es aún más sorprendente es la estrategia de enseñanza que todavía se emplea. El profesor actúa como un mero transmisor de conocimiento a los alumnos, quienes son vistos como actores pasivos que simplemente reciben información. Este enfoque académico de la enseñanza, que enfatiza la enseñanza y no el aprendizaje, sigue siendo el modelo predominante, incluso en las universidades.
A lo largo del tiempo, muchos educadores han intentado cambiar este paradigma educativo, sin embargo, por razones que desconozco (aunque podría deducir), este sistema de enseñanza sigue siendo el que prevalece en la educación actual, especialmente en la educación de las personas más vulnerables.


Antes de continuar les quiero invitar a mirar este video sobre una concepción educativa constructivista, pensado por uno de los grandes educadores del siglo XX, Paulo Freire.
Teniendo en cuenta una concepción de educación en la que el alumno es un agente activo, debemos llamar al proceso formativo enseñanza-aprendizaje en lugar de simplemente enseñanza. Desde este nuevo paradigma se derivan las didácticas de enseñanza-aprendizaje activo-colaborativas, que se centran en el estudiante y su capacitación en competencias propias de la disciplina.
Estas estrategias de enseñanza conciben el aprendizaje como un proceso constructivo en lugar de receptivo. La psicología cognitiva ha demostrado consistentemente que una de las estructuras más importantes de la memoria es su estructura asociativa, donde el conocimiento está organizado en redes de conceptos relacionados llamadas redes semánticas. La nueva información se acopla a la red ya existente y, dependiendo de cómo se realice esta conexión, puede ser utilizada o no para resolver problemas o reconocer situaciones. Esto implica que el aprendizaje es un proceso y no simplemente una recepción y acumulación de información.
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Para poder comprender el concepto de Educación para el siglo XXI, debemos detenermos en el Concepto de COMPETENCIA.
En resumen:
Una competencia es la suma de tres dimensiones: Conocimiento + Habilidades + Actitudes.
En otras palabras, SABER, SABER HACER Y SABER SER
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ENTONCES :
Las competencias para el siglo XXI son las que las personas requieren para enfrentar desafíos del siglo XXI según el contexto económico y social actual: Un mundo de cambios vertiginosos donde hay que educar para la empleabilidad y no para el empleo.
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La educación para el siglo XXI es un concepto acuñado por varias organismos internacionales como la OCDE o el Foro Económico Mundial.
Cuáles son las competencias para el siglo XXI
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